Anualmente pasan a la atmósfera unos 395 000 km3 de agua. La mayoría se evapora en los océanos, pero la Tierra contribuye con 65 000km3, que se evaporan de los lagos, las corrientes y el suelo húmedo, y aún más importante, tienen su origen en la transpiración de las hojas de las plantas. A todo este proceso se le conoce como evapotranspiración, como ya vimos en un capítulo anterior.

            Del agua que asciende a la atmósfera, la mayor parte (295 000km3) cae directamente a los océanos. Otros 35 000Km3 caen en tierra firme, pero van a dar a ríos y corrientes, para reintegrarse a los mares al cabo de unos días. Los 65 000km3 restantes empapan la tierra y participan en los procesos de la vida vegetal y animal, la cual exhala, excreta y transpira lo que previamente ha ingerido por la raíz y la boca. Los vientos desempeñan un papel decisivo, pues los secos absorben mayor humedad que los de áreas templadas. Las máximas tasas de evaporación de nuestro planeta ocurren en el Mar Rojo y en el Golfo Pérsico, entre los 15 y 30° de latitud norte. La inclemente fiereza con que el sol y los ardientes vientos calientan estas aguas no levanta menos de 3.5m anuales del Mar Rojo. Una de las consecuencias es su extremada salinidad.

            Las tasas de evaporación son todavía más variables en tierra. La cantidad de agua que sale a la intemperie es menor y los extremos de temperatura y vientos son mayores. Esto es ocasionado por varios factores, entre los que se encuentran la presencia de montañas que actúan como pantalla meteorológica y del lado de barlovento, lado expuesto a las fuentes de precipitación, se ocasiona mayor precipitación que del lado de sotavento, lado contrario de las montañas, por lo los vientos cargados con gran humedad se ven obligados a ascender, al hacerlo se enfrían, se condensan y precipitan. El agua que al evaporarse sube a la atmósfera entra al sistema universal de los vientos dominantes. Como vapor y gotitas de agua, recorre miles de kilómetros antes de volver a la superficie. Al hacerlo, transporta por grandes distancias considerables cantidades de calor y modera las temperaturas extremas que de otro modo prevalecerían.

            El vapor de agua no es el único medio que acarrea calor de las latitudes bajas a las altas, al norte y sur del Ecuador. En el océano fluyen “ríos”; algunos son corrientes de agua caliente que proceden de los trópicos y otros son corrientes frías que tienen su origen en las regiones polares. El conocimiento cada vez mayor que del ciclo hidrológico tiene el hombre ha permitido resolver muchos de los antiguos enigmas, pero no todos. Sabemos de donde viene la lluvia, pero no podemos ordenarle a la naturaleza que la produzca. Podemos explicar por qué el agua llena los depósitos acuáticos, lagos, lagunas, presas, pozos,  pero todavía no somos capaces de predecir con seguridad cuánta agua dará un depósito determinado. Sólo la ampliación de nuestros conocimientos mediante el estudio intensificado del agua podrá dar al hombre, finalmente, una influencia efectiva sobre el generoso compuesto, esencial para todo lo que vive en el planeta.

Recuerda acudir a la página http://ganoonline.com/profeacevedoregistrate y ve los videos, después de verlos escribeme al correo electrónico lic_acevedo@hotmail.com  o comunicate conmigo (Ricardo Acevedo Arjona) al tel. cel. 44 21 29 08 55.

Circulación del agua

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